viernes, 3 de septiembre de 2010

El PP pagó al Bigotes 790.000 € por día y medio de congreso

La Policía todavía sigue abriendo cajas de documentos incautados en la trama

[...] La contabilidad de Orange Market, la mercantil vinculada a Gürtel que controlaba Álvaro Pérez, durante los meses de noviembre y diciembre de 2008 evidencia que la empresa de El Bigotes era, en ese momento y apenas dos meses antes de que el juez Baltasar Garzón ordenara la detención de Francisco Correa y desmantelara el entramado corrupto, la principal proveedora de servicios del PP de la Comunidad. Tras el congreso nacional que los populares celebraron en Valencia en junio de 2008, Camps se presentaba a su cita regional, convocada para mediados de octubre, convertido en el principal barón territorial del PP y con un poder absoluto que en el anterior cónclave autonómico, celebrado en Castellón en 2004, no pudo exhibir. Estaba ante el foro que iba a convertirle en el presidente del PP de la Comunidad con mayor respaldo interno en la historia de su organización.
Y Ricardo Costa ni David Serra, que controlaban el aparato popular en ese momento desde la secretaría y la vicesecretaría general, se pusieron manos a la obra con ese objetivo. Contactaron con El Bigotes, su hombre de confianza para la organización de campañas electorales y eventos de todo tipo, y no repararon en gastos. En día y medio, el congreso se inició el sábado 18 de octubre por la mañana y se clausuró a mediodía del domingo con la intervención de Mariano Rajoy, los populares, en un momento en el que la crisis empezaba a arreciar, "quemaron", al menos, 790.000 euros en su congreso. De acuerdo con las facturas y apuntes contables de la red Gürtel que figuran en el informe de la Brigada de blanqueo de capitales de la Unidad de Delitos Fiscales de la Policía, el PP se gastó nada menos que 300.000 euros -unos 50 millones de las antiguas pesetas- en el "diseño, montaje y desmontaje" del escenario circular en el que se desarrollaron los debates del congreso popular; cerca de 70.000 en una fiesta y un cátering; y otro tanto en vallas para publicitar la convocatoria, sólo por citar algunos de los gastos que aparecen detallados en las hojas contables de la trama que la Policía incautó durante el registro que realizó el 6 de febrero de 2009 en la sede de Orange Market, en una céntrica calle de Valencia. Justo, el mismo día en el que se detuvo a Francisco Correa -cabecilla de la trama corrupta- y en el que también se registraron las oficinas de Turismo en busca de los contratos de Fitur. 
No había problema en asumir ese volumen de gasto. La ronda no la pagaba por completo el PP. Parte de los gastos se abonaban con fondos al margen del sistema financiero -dinero negro-; y parte a través de la "colaboración" de empresarios que abonaban facturas ficticias a El Bigotes que, en realidad, servían para saldar las deudas de los populares con la sociedad vinculada a la red Gürtel. El informe, como se recordará, revela que entre febrero de 2008 y los primeros meses de 2009, la dirección del PP entregó a El Bigotes más de 405.000 euros en dinero negro; mientras que tres empresas pagaron facturas ficticias a Orange Market, señala la documentación, por cerca de 450.000 euros, más de la mitad aportados por Enrique Ortiz, que, en realidad, servían para reducir la deuda del PP con el entramado corrupto.
De forma global, la contabilidad de la red en Valencia registra, entre noviembre y diciembre de 2008, referencia a actos de los populares por valor de alrededor de un millón de euros y aportaciones económicas desde el PP por más de 780.000 euros, unos 130 millones de las antiguas pesetas. Una situación que, en opinión de la Policía, revela la existencia, señala de forma textual, de una "financiación paralela" de la que se nutriría la organización que lidera el presidente Francisco Camps. [...]



jueves, 2 de septiembre de 2010

La Policía acusa al PP de pagar a la red Gürtel con dinero negro y aportaciones de empresas

Los populares entregaron a El Bigotes en siete meses 405.000 euros sin contrato y sin justicar

[...] De las conversaciones grabadas y que figuran en el informe -en las que los dirigentes del PP utilizaban la misma jerga que los dirigentes de la red- se desprende que los representantes de la red Gürtel en Valencia apremiaron a Costa -el único defenestrado por este asunto en el PP de la Comunidad- y a Serra para que les pudieran entregar dinero que paliara los problemas de liquidez de Orange Market. Había, tal y como detalla este nuevo informe policial sobre la financiación del PP de la Comunidad, un "modus operandi" con tres vías de pago: facturas reales emitidas por la empresa de El Bigotes y que el Partido Popular abonaba; entregas realizadas por los populares con "fondos ajenos al sistema económico" -dinero negro- que engrosaban la "caja B" de Orange Market; y, finalmente, los responsables del PP realizaban gestiones para que empresarios -entre ellos Enrique Ortiz-, cuyas sociedades cuentan con adjudicaciones públicas en vigor, financiaran los actos del partido a través de entregas de fondos a El Bigotes que se "enmascaraban mediante "facturas ficticias" emitidas por Orange Market a las citadas empresas, ligadas al sector de la construcción, en base a un supuesto pacto de prestación de servicios.

Así, en apenas siete meses -entre febrero y septiembre de 2008-, el PP entregó a Orange Market más de 405.000 euros de dinero negro -unos 66 millones de las antiguas pesetas- que la filial de la red Gürtel en Valencia contabilizó en su "caja B" y que dedicó no sólo a reducir deuda del PP sino también al "pago de gastos de carácter particular, nóminas, regalos, compra de vehículos". Pero con ese dinero no era suficiente para saldar las obligaciones con El Bigotes. Así que Ricardo Costa y David Serra, al frente del aparato del PP, recurrieron a tres empresas, todas ellas contratistas de la Generalitat y de otras instituciones bajo gobierno popular, para que entregaran a Orange Market diversas cantidades que en realidad servían para pagar actos que el partido de Francisco Camps adeudaba a la red Gürtel. A todo se le daba barniz de legalidad con facturas ficticias [...]

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